En el contexto de la Reforma Tributaria y que ha pasado desapercibido son las modificaciones al impuesto verde. Así se gravaran las emisiones que se generan y no la capacidad instalada, lo que comenzará a regir en 2025 para permitir que las empresas puedan cambiar su tecnología; que podrán compensar las emisiones con la reducción de similar contaminante en otro lugar.

Según informó La Tercera, el subsecretario de Medio Ambiente, Felipe Riesco, indicó que “en este impuesto se aplica el principio de gradualidad para promover la inversión. El objetivo es establecer un impuesto de forma tal que debiese dar un incentivo a las fuentes gravadas para reducir las emisiones y, que al final no paguen impuestos. Por eso se da ese espacio de tiempo.

Asimismo manifestó que con este nuevo articulado se propone una fórmula más eficiente que gravará el 95 de emisiones CO2, y un 84% de las de material particulado.

Según el mismo medio informativo, no obstante el amplio apoyo, algunos normas se rechazaron como aquella que señalaba que la emisión de contaminantes se mediría por “fuente o establecimiento”, por lo que quedará para los próximos trámites dirimir cómo se calculará el gravamen. Además, se aprobó –previa votación de admisibilidad- una propuesta de los diputados Auth y Schilling en el sentido de limitar las compensaciones que pueda realizar una empresa a “la comuna o zonas aledañas”, para que el impacto positivo lo perciba la misma comunidad.