La reforma tributaria significó cambios de reglas de tributación de los contribuyentes que explotan bienes raíces agrícolas. Así quienes no cumpliendo con las exigencias del actual artículo 34 de la Ley de Impuesto a la Renta (LIR), deberán realizar un balance inicial y realizar una valorización de los bienes del activo y del pasivo.

Por medio del Oficio N° 2625 del 14 diciembre de 2018, el Servicio de Impuestos Internos (SII) señaló que la normativa fijó la forma en que deben contabilizarse, dentro del balance inicial, los terrenos agrícolas y las plantaciones, siembras y bienes cosechados en el predio, respectivamente.

En relación a los terrenos, deberá valorarse, a elección del contribuyente, según su avalúo fiscal a la fecha del balance inicial o por su valor de adquisición, reajustado de acuerdo a la variación del índice de precios al consumidor entre el último día del mes anterior a la adquisición y el último día del mes anterior al balance inicial.

Por su parte, el valor de las plantaciones, siembras y bienes cosechados en el predio, serán valorizados según su costo de reposición a la fecha del balance inicial, debiendo tomar en consideración su duración real a contar de esa fecha, su calidad, el estado en que se encuentre y su relación con el valor de bienes similares existentes en la misma zona.

Cabe señalar que, adicionalmente, se regula en las normas transitorias de la Ley N°20.780 (Reforma Tributaria) la primera enajenación de predios agrícolas -efectuadas desde el 1° de enero de 2016 en adelante- por contribuyentes que tributaban bajo el régimen de renta presunta, y que, por aplicación de lo dispuesto en el actual artículo 34 LIR, se deban someter, desde el 1° de enero de 2016, o bien, a partir de los ejercicios siguientes, al régimen de renta efectiva.

Así el valor de enajenación se considerará ingreso no renta, hasta la concurrencia de cualquiera de las 4 alternativas que el legislador estableció, a elección del mismo contribuyente.

De las alternativas existentes “el valor comercial del predio, incluyendo los bienes que contempla la ley N° 17.235, determinado por un ingeniero agrónomo, forestal o civil, con, a lo menos, diez años de título profesional” , aprobado y certificado por una firma auditora con las características que la misma norma indica.

Para acceder a dicha alternativa, deberá efectuarse la tasación dentro del primer ejercicio en que el contribuyente ingrese al régimen de renta efectiva, debiendo comunicarlo a la Dirección Regional de este Servicio que corresponda a la firma auditora o tasadora.

Considerando la regla de contabilización del literal a) del N° 1 del título IV del artículo tercero transitorio de la Ley 20.780, la diferencia entre el valor del inmueble registrado en el balance inicial y la tasación comercial del mismo, se tratará como ingreso diferido, a menos que la enajenación del inmueble se realice luego de que el contribuyente lleve 3 años bajo el régimen de renta efectiva, en cuyo caso, dicha diferencia será considerada ingreso no renta.